Liderar proyectos l&d de forma global y con responsabilidad local 

6 de julio de 2026 Escrito por Cegos Team

El desarrollo de habilidades no tiene fronteras, pero coordinar iniciativas de formación en múltiples países y regiones sigue siendo un desafío para muchas organizaciones. 

¿Cómo mantener una estrategia global coherente sin perder relevancia local? ¿Cómo garantizar una experiencia consistente respetando las particularidades de cada mercado? 

La respuesta no está en elegir entre centralización o autonomía, sino en encontrar el equilibrio adecuado. 

Los desafíos de los proyectos de formación internacionales 

Las organizaciones que operan en distintos países suelen enfrentarse a una realidad compleja: 

  • Diferencias culturales. 
  • Distintos niveles de madurez digital. 
  • Diversidad de idiomas. 
  • Procesos y prioridades locales. 
  • Herramientas tecnológicas heterogéneas. 

En este contexto, los equipos de Learning & Development deben diseñar estrategias capaces de combinar alineación global con adaptación local. 

¿Centralizar o descentralizar? 

Existen dos enfoques tradicionales: 

Modelo centralizado 

Las decisiones sobre estrategia, contenidos, plataformas y metodologías se toman desde la casa matriz. 

Entre sus ventajas destacan: 

  • Mayor consistencia. 
  • Economías de escala. 
  • Procesos estandarizados. 

Sin embargo, también existe el riesgo de generar soluciones poco conectadas con las necesidades específicas de cada región. 

Modelo descentralizado 

Las unidades locales tienen autonomía para diseñar e implementar sus propias iniciativas. 

Este enfoque favorece: 

  • Agilidad. 
  • Cercanía con las necesidades del mercado. 
  • Mayor compromiso de los equipos locales. 

No obstante, puede generar duplicación de esfuerzos, mayores costos y falta de consistencia organizacional. 

Por esta razón, la mayoría de las organizaciones adopta modelos híbridos donde las responsabilidades se comparten entre los equipos corporativos y locales. 

Las 5 claves para definir responsabilidades globales y locales 

Jonathan Mohadeb Lysobycki, Head of International Projects de Cegos, propone un enfoque basado en cinco variables que ayudan a tomar decisiones de forma más clara y estructurada. 

1. Adaptabilidad 

La primera pregunta es: 

¿Qué debe mantenerse igual en todos los países y qué debe adaptarse? 

No todos los elementos de un programa requieren localización. 

Por ejemplo, una organización puede mantener comunes: 

  • La duración. 
  • Los objetivos. 
  • Los contenidos clave. 
  • Los procesos corporativos. 

Mientras que adapta: 

  • Casos prácticos. 
  • Ejemplos. 
  • Simulaciones. 
  • Dinámicas de aprendizaje. 

La clave es identificar qué aporta consistencia global y qué necesita contextualización para generar impacto local. 

2. Nivel de apropiación (Ownership) 

Esta variable define cuánto control ejerce la organización sobre la iniciativa. 

Algunas formaciones son obligatorias para todos los países, especialmente aquellas relacionadas con: 

  • Compliance. 
  • Ciberseguridad. 
  • Normativas corporativas. 
  • Riesgos. 

Otras pueden dejar margen para que cada región decida cómo implementarlas. 

El desafío consiste en encontrar el equilibrio entre alineación global y autonomía local. 

Cuando los equipos entienden el propósito detrás de una iniciativa, el compromiso suele ser mucho mayor que cuando simplemente reciben instrucciones. 

3. Presupuesto 

La gestión del presupuesto también influye directamente en la distribución de responsabilidades. 

Un presupuesto centralizado suele favorecer: 

  • Mayor eficiencia. 
  • Economías de escala. 
  • Consistencia. 

Por otro lado, cuando cada país gestiona parte de los recursos, aumenta el compromiso con la iniciativa y la capacidad de adaptación. 

Más allá del aspecto financiero, la asignación presupuestaria también determina quién toma las decisiones. 

Por eso es importante definir claramente qué costos serán asumidos por la organización global y cuáles corresponderán a las unidades locales. 

4. Cultura 

Compartir un idioma no garantiza compartir una misma cultura. 

Las diferencias culturales impactan directamente en la forma en que las personas aprenden, interactúan y participan en programas de formación. 

Incluso dentro de Latinoamérica existen diferencias significativas entre países, industrias y contextos organizacionales. 

Por ello, muchas organizaciones optan por modelos mixtos: 

  • Contenidos comunes para todos. 
  • Facilitación adaptada al contexto local. 

Esta combinación permite mantener coherencia en los mensajes y, al mismo tiempo, maximizar la comprensión y el impacto. 

5. Dependencia de recursos 

Esta variable se refiere a la cantidad de facilitadores, expertos y recursos necesarios para implementar una iniciativa. 

Utilizar un grupo reducido de expertos permite: 

  • Mayor control de calidad. 
  • Mayor consistencia en los mensajes. 

Sin embargo, limita la velocidad de despliegue. 

Por el contrario, una red amplia de facilitadores permite llegar a más personas en menos tiempo, aunque exige mayores esfuerzos de coordinación y aseguramiento de calidad. 

El desafío consiste en encontrar el equilibrio entre escalabilidad y consistencia. 

Dos aspectos clave a considerar 

Las decisiones están conectadas 

Ninguna de estas variables funciona de forma aislada. 

Modificar una suele afectar a las demás. 

Por ejemplo, si una organización decide adaptar contenidos para distintos países, probablemente necesitará más facilitadores locales, lo que impactará en los recursos requeridos y en el presupuesto disponible. 

Por ello, es importante analizar las decisiones de forma integral. 

No existe una fórmula única 

Lo que funciona para una organización puede no funcionar para otra. 

Incluso dentro de la misma empresa, un modelo exitoso en un proyecto piloto puede requerir ajustes cuando se implementa a mayor escala o en nuevos mercados. 

La flexibilidad sigue siendo el factor más importante. 

Conclusión 

Gestionar proyectos internacionales de Learning & Development implica encontrar un equilibrio constante entre consistencia global y adaptación local. 

Más que buscar un modelo perfecto, las organizaciones deben construir esquemas claros de responsabilidades que respondan a sus objetivos estratégicos, su cultura y su realidad operativa. 

Las cinco variables presentadas, adaptabilidad, apropiación, presupuesto, cultura y recursos, ofrecen un marco práctico para tomar decisiones más efectivas y maximizar el impacto de las iniciativas de formación. 

Fuente y adaptación 

Artículo original publicado por Cegos Group

Adaptado para Latinoamérica por Cegos LATAM. 

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Cegos Team