​Digitalización y futuro laboral

04/11/2019

Toda compañía y todo empleado que se precie debe abrazarse más pronto que tarde a la tecnología. Ésta ha irrumpido con fuerza en numerosos ámbitos y la empresa no es ninguna excepción. ¿Cómo afrontar el reto de la digitalización?

Con la progresiva digitalización del entorno, ha habido empresas más proactivas que otras a la hora de acometer su transformación. Las hay que progresan adecuadamente en la implementación de tecnologías como la Inteligencia Digital, el Big Data o la gamificación en sus procesos de selección, onboarding, formación y evaluación del desempeño de sus empleados, algo que requiere, obviamente, grandes dosis de tiempo y preparación. El retorno, sin embargo, es prometedor, a tenor de las seis horas a la semana que se estima que los departamentos de RRHH destinan de media a elaborar archivos y nóminas, revisar contratos y coordinar la cobertura de vacantes durante los períodos de vacaciones y bajas laborales.

La nueva tecnologías complementan, no sustituyen

digitalización

Las nuevas tecnologías despiertan el recelo de algunos, sobre todo de los no nativos digitales, normal hasta cierto punto. Sin embargo, ese recelo no debe retroalimentar el inmovilismo de los que buscan no salir de su zona de confort. Todo en esta vida evoluciona y los procesos que se dan en el seno de la empresa también. Ahora, gracias a las nuevas tecnologías los empleados pueden descargarse de aquellas tareas más rutinarias y aportar valor en aquellas otras en las que se han desarrollado a lo largo de su carrera. La transformación digital no busca eclipsar o sustituir al trabajador, como afirman los más pesimistas, sino permitirles brillar más en sus áreas de especialización.

La transformación digital busca estandarizar y automatizar algunas funciones que hasta hace poco llevaban a cabo los empleados, favoreciendo asimismo que estos se centren en las que realmente puedan aportar valor, algo que redunda en la productividad de la compañía. Sage Business publicó recientemente un estudio en el que revelaba que el uso de las nuevas tecnologías mejora la productividad de empleados y empresa hasta en un 8%.

Digitalización: opiniones dispares

La capacidad de adaptarse a los cambios es una de las habilidades mejor valoradas por la empresa actual, algo de lo que la fuerza laboral parece haber tomado buena nota. Así se desprende del estudio “Future Positive: How Companies Can Tap Into Employee Optimism to Navigate Tomorrow’s Workplace”, de BCG Henderson Institute y Harvard Business School, publicado el pasado mes de junio y que revelaba cómo el 61% de los empleados es optimista sobre el impacto de la tecnología en su futuro laboral.

La investigación, en la que participaron 6.500 líderes empresariales y 11.000 trabajadores middle-skill, también ponía de relieve cómo el 46% de los trabajadores a nivel mundial se considera personalmente responsable de prepararse para los cambios y el 45% cree que los cambios en el entorno laboral darán como resultado mejores salarios. El 75% sostiene asimismo que probablemente necesite prepararse para adecuarse a las tendencias futuras del trabajo. Entre ellas destaca la tecnología que, en palabras de Judith Wallenstein, socio de Boston Consulting Group (BCG) y director de BCG Henderson Institute Europa, “aunque pueda parecer sorprendente, en la mayoría de los países estudiados no es considerada por los empleados la culpable de un futuro incierto, sino una oportunidad”.

“Los trabajadores que han participado en nuestra investigación miran hacia el futuro con confianza y, además, creen que la tecnología puede ser parte de la solución”, añade Wallenstein, un dato que deja en manos de los directivos y CEO la responsabilidad de formar y apoderar a sus empleados en materia digital, un paso que requerirá que una amplia mayoría de ellos venza la resistencia al cambio que impide que la transformación digital sea exitosa. Y es que, la mayoría de las empresas que fallan en la digitalización y transformación lo hacen no solo por desconocimiento, sino por una cultura de resistencia al cambio fuertemente arraigada.