​¿Cómo desarrollar sus habilidades blandas?

02/10/2019

Desarrollar sus habilidades de comportamiento es como adquirir nuevos hábitos; a veces van muy en contradicción con comportamientos o creencias profundamente arraigados en nosotros. A diferencia de las competencias técnicas o hardskills, no es suficiente entender y retener para adquirir esas habilidades blandas. Entonces, ¿cómo desarrollarlas?

Las habilidades blandas requieren una toma de conciencia personal de nuestros comportamientos y su impacto, y una aceptación para cambiarlos. Y, sobre todo, práctica y tiempo.

Las habilidades blandas se adquieren con la ayuda de otros

La mayoría de nuestros comportamientos son inconscientes. No siempre medimos el efecto que tienen sobre los demás. Incluso cuando sentimos una tensión en la relación, a veces es difícil para nosotros decodificar los mecanismos en juego.

El conflicto sociocognitivo

Nuestras experiencias, buenas o dolorosas, nos formaron. Lo que es cierto en un contexto dado, no necesariamente lo es en otro. De hecho, es confrontando a otras personas con una experiencia diferente que podemos calificar nuestras representaciones. Esto se llama conflicto sociocognitivo, el que empuja en nosotros lo que pensamos inmutable.

Este conflicto sociocognitivo es particularmente fuerte cuando afecta nuestras creencias. De hecho, tendemos, inconscientemente, a mantenerlos, incluso a fortalecerlos.

Ejemplos de los impactos del conflicto sociocognitivo

Aquí hay un primer ejemplo. Si creo que no podemos confiar en una persona, me convenzo que nuestra entrevista saldrá mal. Adoptaré una actitud rígida, no haré concesiones. La tensión aumentará y nos iremos sin haber encontrado un acuerdo. Como resultado, la persona me desplazará para obtener lo que necesita. Por lo tanto, refuerzo mi creencia: “no podemos confiar en él”.

Otro ejemplo: no todos tenemos el mismo tipo de personalidad. Tendemos a trabajar con los demás de la forma en que queremos que trabajen con nosotros. Pero no siempre es efectivo. Por el contrario, puede crear tensiones que no podemos explicar. Podemos concluir que “la persona tiene un problema” cuando no tiene las mismas necesidades ni la misma forma de ser efectivo.

Por lo tanto, para progresar, necesitamos comentarios benévolos y sinceros. En un contexto protegido, sin ningún interés. Ahí podremos soltarnos y aceptar abrirnos a otros puntos de vista, otras formas de comunicación. Podremos probar nuevas prácticas y ver qué tan efectivas son, siempre gracias a los comentarios de otros.

Las habilidades blandas se adquieren con la práctica

Más allá de la conciencia necesaria, cambiar los hábitos lleva tiempo. Entre 30 y 60 días o más, o al menos 60 repeticiones del mismo “gesto”, según los expertos en neurociencia. No es porque hayamos “entendido” los principios de una buena práctica, que hayamos adquirido el dominio de la habilidad correspondiente.

El ejemplo más obvio es el de la gestión de correos electrónicos. Muchos son los que, después de haberlo escuchado de un colega o en una formación, entienden que la mejor estrategia para ser efectivo es abrir el buzón a las 11 am en lugar de inmediatamente al llegar por la mañana. Pero los hábitos son tercos (pregunte a los fumadores, ¡lo confirmarán!). Al día siguiente, muchos vuelven al reflejo de abrir su buzón a primera hora. A veces, tienen un pensamiento culpable por sus prioridades, pero esto no les impide mirar sus correos.

En este caso, se necesitan algunos recordatorios y mucha disciplina personal para anclar profundamente un nuevo hábito y fortalecer su adopción al observar cuán efectivo es. La solidaridad entre pares y el apoyo del gerente facilitarán la integración de este nuevo hábito.

En otros casos, lo importante es sobre todo calmar nuestros miedos. Tomemos otro ejemplo, siempre en el campo de la eficiencia profesional. Una buena práctica es posponer una cita con un colega que nos necesita mientras trabajamos en algo urgente. Sí, pero nuestros pequeños demonios personales podrían entrar en pánico: “Pero ¿qué pensará él de ti? Dirá que soy egoísta. Este miedo a no ser apreciado por nuestros colegas puede tener la razón por sobre la que decidimos trabajar continuamente en nuestras prioridades.

De nuevo, anclar las buenas prácticas llevará su tiempo. El tiempo que se presenten muchas oportunidades para probar esta nueva forma de hacer las cosas. Y, sobre todo, oportunidades progresivas. De hecho, comenzar con un colega un poco colérico solo reforzará nuestro miedo visceral de no ser apreciado. Es mejor comenzar con colegas afectuosos para darse cuenta de que no nos culpan en absoluto. Por el contrario, si estamos más disponibles para ellos a las 14:00, ¡estarán encantados! Y si tiene alguna duda, ¿por qué no pedirles un feedback?

Las habilidades blandas se adquieren en el momento adecuado

¿Debemos esperar de estar “listos” o tener una necesidad específica para entrenar nuestras habilidades blandas? Ciertamente no.

El desarrollo de habilidades blandas es un proceso largo que se construye en capas sucesivas. Algunos conceptos solo se adquieren si podemos colgarlos en una experiencia vivida. Otros, cuando ya hemos abierto algunas “puertas” de nuestra conciencia y que hemos comenzado a explorar el campo de nuestro desarrollo personal.

A veces, una semilla plantada hace muchos años germinará cuando la necesitemos. El programa de formación puede ser “antes de la fase”, la adquisición de la competencia se realizará en el momento en que nos sea útil. Si participamos en la misma formación con varios años de diferencia, es probable que no le saquemos el mismo provecho. Mientras tanto, habríamos madurado algunos conceptos, anclado nuevos hábitos, experimentado otras experiencias.

Una cosa es segura, cualquiera sea nuestro camino, la adquisición de habilidades blandas es exponencial. Cuanto más desarrollamos nuestro conocimiento de nosotros mismos, de nuestros miedos, de nuestras necesidades, de nuestras operaciones, más nos beneficiamos de los nuevos conceptos que se nos ofrecen y más éxito tenemos en ponerlos en práctica con éxito. De hecho, el desarrollo personal aumenta nuestra autoconfianza. Con la práctica, ya no dudamos de nuestra capacidad para cambiar nuestros hábitos.

Liberarse de una creencia limitante

¿Qué pasa si no sentimos la necesidad de entrenar nuestras habilidades blandas? Puede ser que estemos encerrados en una creencia limitante. Podemos esperar a que un evento nos obligue a superar nuestros frenos, poniéndonos en una situación en la que nuestros viejos hábitos son tan ineficaces que la incomodidad se vuelve insoportable. También podemos tomar la iniciativa y preguntar a las personas que nos rodean en quién confiamos, una retroalimentación benevolente y sincera. Una buena manera de hacer esto es hacer algunas preguntas específicas: “En este contexto específico, ¿cuáles fueron mis puntos fuertes? ¿En qué puedo progresar para ser más efectivo? Entonces podremos plantar la semilla que nos será útil cuando sea el momento adecuado.