​Agilmente digitales… competencias “pandémicas”

13/08/2020

Por Maria João Ceitil 

Ser digital significa desarrollar una nueva mentalidad estratégica y cultural para automatizar los procesos y “pensar” digital. Hoy en día, ser ágil y digital son dos de las habilidades más debatidas, requeridas y deseadas en el contexto económico y el mercado laboral. Seamos claros … ya lo eran antes de la crisis pandémica que estamos viviendo … ahora, simplemente se han vuelto imperativos.

Han sido durante mucho tiempo palabras de moda que escuchamos repetidamente y que ya forman parte del léxico organizacional. Pero en el momento actual, fuertemente marcado por la irrupción del trabajo a distancia, finalmente han pasado del léxico a la realidad operativa de las organizaciones. Esto se debe a que el éxito del trabajo a distancia sigue estando en la existencia de estas dos competencias.

Es importante, en primer lugar, hacer la distinción entre lo que es el teletrabajo y el trabajo a distancia, que no son lo mismo. Hablar de teletrabajo es hablar de la mera reubicación del trabajo de un lugar a otro; estar haciendo exactamente lo mismo, siguiendo los mismos procesos, realizando las mismas tareas, con el mismo tipo de supervisión jerárquica, pero haciéndolo en casa, o en un lugar diferente a la oficina o lugar de trabajo habitual. 

Hablar de trabajo a distancia es hablar de dinámicas de trabajo completamente distintas. 

Hablar de trabajo remoto es hablar de trabajo inteligente (ahora también denominado Smart Working) y trabajo ágil. Es una dinámica de trabajo que implica una mayor flexibilidad en el lugar de trabajo, pero también en los horarios, formas de trabajo y gestión de resultados. Es una forma de trabajo en la que una organización permite a las personas trabajar dónde, cuándo y cómo elijan, con la máxima flexibilidad y las mínimas restricciones. Y este tipo de trabajo requiere, casi obligatoriamente, una fuerte agilidad de organizaciones, líderes y personas, y requiere de manera obligatoria fuertes habilidades digitales. Ser digital no es solo saber utilizar las herramientas tecnológicas o ponerlas a disposición de los empleados y formarlos en su uso; diría que esta es la parte más fácil de “ser digital”. Ser digital significa desarrollar una nueva mentalidad estratégica y cultural para automatizar los procesos y el “pensamiento” digital.

Y esto significa pensar de manera diferente… significa pensar “en la nube”, reformular todos los procesos para garantizar que la información necesaria esté disponible para todos, dondequiera que estén, garantizando la seguridad de la información, los datos, pero asegurando que los procesos de trabajo estén documentados. Implica repensar la experiencia del cliente y la experiencia del empleado para un entorno remoto, asegurando que la cultura de la organización no se vea impactada por la distancia física, y que los lazos emocionales y las experiencias vividas sean tan, si no más, impactantes de lo que fueron. E implica la simplificación de los procesos, una gestión mucho más orientada al resultado, a las salidas a producir, mucho menos a las tareas a realizar. Y no es casualidad que a menudo veamos agilidad y digital “de la mano”. Ser ágil es adoptar prácticas basadas en la transparencia, la adaptabilidad, la sencillez y la unidad. Ser ágil es romper estereotipos, enfocarse en el resultado final, en la satisfacción del cliente (ya sea externo o interno), y no apegarse al proceso, sino utilizar el proceso para lograr el objetivo.

Si el proceso no responde, cambie el proceso, pero no cambie el resultado.

Ser ágil significa reducir la burocracia, simplificar los procesos de trabajo, minimizar el desperdicio y enfocarse en lo que efectivamente aporta valor agregado a nuestros clientes, nuestros socios, nuestra gente. Significa tener siempre el fin en mente, pero también promover la unidad, confiar en las personas, darles autonomía, pero también responsabilidad. Significa ser transparentes en la información, en la comunicación, y poder ajustar y adaptar lo que hacemos y cómo lo hacemos, y asegurarnos de que nuestros equipos estén involucrados, comprometidos y felices.

Seguramente serán muchas las barreras que tendremos que superar, desde barreras tecnológicas, sociales, culturales e incluso legislativas para que el trabajo a distancia se convierta en una realidad rentable, eficaz y de alto valor añadido para las organizaciones, pero una cosa es cierta, no podremos hacerlo si no somos ágiles digitalmente… ¡y digitalmente ágiles!

Esta nota fue traducida del portugués desde un articulo del blog de CEGOC.